viernes, 29 de abril de 2011

COMPARACÍON ORTEGA-NIETZSCHE

A los dos autores podemos encuadrarlos dentro de la nueva "Filosofía de la vida" nacida a finales del siglo XIX. La vida es para ambos la esencia última de la realidad, aunque es verdad que entendida ésta de manera diferente. Para Nietzsche la vida es considerada desde una perspectiva biológica como impulso instintivo mientras que para Ortega, más influenciado por el historicismo, la considera como biografía (cúmulo de vivencias personales). Encontramos una diferencia básica entre ambos filósofos si atendemos a la consideración que cada uno hace de la razón: para Nietzsche la facultad racional no puede penetrar en la esencia básica de la vida caracterizada como cambio, devenir y desarrollo. Al dejarnos guiar por la razón y despreciar los instintos estamos despreciando, a su vez, la vida; para Ortega, mientras tanto, la razón es una facultad humana indispensable ya que es necesaria para analizar las circunstancias que a cada uno nos rodea, dar sentido a nuestra vida y plantearnos nuestro proyecto vital. De ahí que más que considerar a Ortega vitalista, como a Nietzsche, debemos denominarlo raciovitalista.
Ambos heredan la concepción dinámica, propia de Heráclito, de la realidad. Tanto para Ortega como para Nietzsche la vida, como realidad última, se caracteriza por el devenir, el cambio, la evolución. La realidad está sometida a la historia.
A pesar de lo dicho en el punto anterior los dos tienen una idea diferente del tiempo. Mientras que para Ortega el tiempo solo puede ser entendido de un modo lineal, en el cual los acontecimientos pasados son irrepetibles, para Nietzsche el tiempo es entendido de una manera cíclica como Eterno Retorno. Para él todos los acontecimientos pasados, presentes y futuros están condenados a repetirse eternamente.
Los dos tienen una consideración parecida de la vida como proyecto. El superhombre (artista trágico) para Nietzsche y el hombre con existencia auténtica para Ortega son aquellos construyen su vida creativamente y haciendo uso de su libertad.Aunque los dos vivieron en contextos diferentes -la Alemania de la segunda mitad del siglo XX y la España de la primera mitad del XX-, hicieron un análisis muy profundo y crítico de la época en las que le tocó vivir. Nietzsche de la decadencia de la cultura occidental y Ortega de la crisis que vivía España

CONTEXTO HISTÓRICO-FILOSÓFICO DE JOSÉ ORTEGA Y GASSET


José Ortega y Gasset nace en Madrid en el año 1883 y muere en 1955. Desarrolló, por tanto, su obra en la primera mitad del siglo XX. La primera década de este siglo se caracterizó por un inestable dominio político, económico y cultural de las potencias europeas. El auge del capitalismo y una desmedida confianza en el progreso científico-técnico, que posteriormente acabaría entrando en crisis, fueron algunos de los rasgos característicos de estos años. Junto a ellos, acontecimientos históricos de gran calibre como la Primera Guerra Mundial, la Revolución Rusa, la Guerra Civil española y la Segunda Guerra Mundial marcaron el destino de la centuria. En el ámbito artístico y cultural cabe destacar el auge de las vanguardias (impresionismo, expresionismo, cubismo, dadaísmo futurismo, el arte pop…), que con sus métodos y criterios estéticos rompedores, convirtieron el ámbito artístico en un amplio campo de experimentación. Paralelamente, con el incremento del poder económico de las grandes masas de población y el desarrollo de nuevas tecnologías aplicadas a la comunicación se desarrolla lo que se conoce como el fenómeno de la cultura de masas. En el campo de la ciencia destaca el desarrollo de la lógica formal contemporánea., los trabajos realizados para determinar la naturaleza de la luz, los estudios sobre magnetismo y electricidad de Maxwell, la teoría de la Relatividad de Einstein, el nacimiento de la mecánica cuántica y el desarrollo del principio de incertidumbre de Heisenberg. La Psicología comienza a estructurarse como una ciencia en la que distintas corrientes compiten entre sí por presentar una correcta explicación del ser humano (Escuela de la Forma, Conductismo, Psicoanálisis). Desde el punto de vista filosófico, el pensamiento de Ortega debe verse como el intento de pensar las categorías de la modernidad desde una óptica constituida por los problemas de la España de su tiempo. La crítica al Racionalismo cartesiano y la las filosofías de la vida, centradas en el espíritu, como la de Dilthey, llevarán a Ortega a adoptar una posición centrada en la perspectiva individual del sujeto. Desde esta perspectiva toda interpretación de la realidad debe hacerse a partir de las circunstancias históricas y vitales de sí mismo.
Entre sus muchas obras podemos citar “Meditaciones del Quijote”, “¿Qué es Filosofía?”, “Historia como sistema”, “Ideas y creencias”, “El tema de nuestro tiempo” o “La rebelión de las masas”

El fragmento que comentamos pertenece a su obra “¿Qué esFilosofía?”. Concretamente, se encuentra en la Lección X. Esta obra es producto de la recopilación de una serie de conferencias que el autor pronunció en 1929.

LA VIDA HUMANA, HISTÓRICA Y SOCIAL



En su obra “Historia como sistema”, Ortega llega a integrar el tema de la razón vital con el de la razón histórica. Tras volver a dejar claro que la vida humana es para este filósofo la realidad radical indubitable, recuerda que la vida no nos es dada, que precisamos hacérnosla a nosotros mismos en cada instante, decidiendo sin cesar cuál será nuestro próximo movimiento.
Ahora bien, la opción adoptada debe comprenderse en el marco de las convicciones previas que la condicionan. Todo hombre se encuentra siempre en alguna creencia y la estructura que su vida acabe tomando se encontrará condicionada por ese conjunto de creencias, por ese conglomerado de convicciones previas, que vienen a configurar su repertorio espiritual.
Estas creencias no deben ser confundidas con las ideas que el hombre posee, con lo que el hombre piensa, bien sea en sentido general o con respecto a cuestiones concretas. La creencia es producto del desempeño de la vida misma, del acto de vivir, que se establece como fundamento de cualquier ulterior decisión. Las creencias constituyen el estrato básico, el más profundo de la arquitectura de nuestra vida. Vivimos en ellas, pero no solemos reparar en ellas. A diferencia de las ideas, que las hemos alumbrado y las tenemos, las creencias, más que tenerlas, somos.
Se encuentran ordenadas jerárquicamente y el descubrimiento de su orden secreto posibilitará la comprensión de las ideas y las decisiones que los hombres, en sus particulares circunstancias históricas, han venido adoptando. De ahí que para Ortega resulte vital sacar estas creencias a la luz.
Una de las creencias más arraigadas de la modernidad es la fe en la ciencia. Sin embargo, denuncia que en el siglo XX el racionalismo, la razón físico-matemática, esa fe en la ciencia ha entrado en crisis. Para este pensador, la causa estriba en el fracaso que esta modalidad de raciocinio muestra a la hora de sacar a la luz la naturaleza humana. “Lo humano se escapa a la razón físico-matemática como el agua por una canastilla”, dice Ortega. Pero esta crisis se manifiesta también en que la ciencia moderna ha perdido todo referente real, se ha quedado en puro intelecto, en puro juego lógico, y sólo conserva ya una dimensión pragmática.
Ello ha dejado al hombre huérfano de realidad y éste no sabe ahora a qué atenerse, en qué basarse, qué es lo que posee auténtico valor y qué no. No encuentra una razón que le lleve a lo auténticamente real y le sirva al hombre de referente, de horizonte en pos del cual canalizar su vida.
La razón histórica es la alternativa que Ortega propone para superar la crisis en la que, a su juicio, ha entrado la razón científica, que para él se encarna en la razón física. Su cultivo concederá de nuevo al hombre la posibilidad de reubicarse y retomar una nueva actitud que le conduzca a un conocimiento más pleno de todo cuanto le circunda, y, por ello, le constituye. Le permitirá al hombre volver a ser protagonista de su propia vida.

Esta razón histórica que Ortega Reivindica emana del hecho de que esa realidad radical a la que denomina “vida”, se pone de manifiesto que a ésta le es inherente el encontrarse enraizada en un contexto socio-histórico en el cual el hombre tendrá que ir configurando su ser.
Es por ello por lo que Ortega expone que "el hombre no es naturaleza, sino historia", lo que es la naturaleza a las cosas es la historia al hombre. El hombre carece de una esencia que determine su ser. Su esencia se caracteriza, precisamente por la indeterminación que concede a su ser. El hombre es un haz de posibilidades, que va tejiendo su propia existencia en la medida en que va decidiendo lo que hace a cada instante.
Ahora bien, esas decisiones se encuentran siempre enmarcadas en el determinado momento histórico que le ha tocado en suerte. Todo hombre es heredero de un pasado, de una serie de experiencias humanas pretéritas, de unas creencias que condicionan su ser y sus posibilidades en un tiempo, en una época histórica. Y ese tiempo histórico es el que hay que abordar con una razón también de corte histórico y narrativo.
A diferencia de la razón pura, científica, tradicional, que impera y determina el devenir de la vida occidental, en la que todo es tratado como frío dato objetivo al que debe llegarse a través del análisis lógico, la razón histórica no acepta nada como mero hecho, sino que atiende a la gestación de eso que ha llegado a constituirse en un “hecho”. No se trata ya de dar con la definición de lo que algo es como de poder comprender y explicar cómo algo ha venido a acontecer.
La razón histórica es la modalidad de raciocinio que, a juicio del filósofo español, mejor se ajusta al carácter histórico y vital que distingue la esencia del ser humano, y, por ende, su ejercicio el que mejor resultado puede deparar a la hora de comprender e interpretar la realidad que nos circunda. Es la única vía que Ortega encuentra para “salvar” al “yo” y su ejercicio la auténtica tarea que le corresponderá a todo aquél que aspire a encontrarse a la altura de sus circunstancias, a ocuparse con el tema propio de su tiempo.

ORTEGA Y GASSET, NI REALISMO NI IDEALISMO:EL RACIOVITALISMO


Ortega y Gasset fue un filósofo que, en la línea de la mayoría de los pensadores del siglo XX, intentó superar los problemas que el idealismo planteaba. Para ello, mostró su distanciamiento tanto de esta corriente como del realismo.
El realismo puede resumirse en la actitud filosófica consistente en suponer que la verdadera realidad son las cosas en sí mismas, idependientemente de que éstas sean o no pensadas. En esta corriente, la reflexión pretende recaer sobre las cosas directamente. Por ello, resultará primordial para los filósofos realistas acceder a la sustancialidad de las cosas naturales, aquello que les permite mantener su identidad, más allá de todo cambio.
Sin embargo, para Ortega, el realismo es una ingenuidad filosófica, que ya se encargó Descartes de desenmascarar, sentando así los cimientos del auténtico Idealismo, del subjetivismo moderno. El filósofo francés nos enseña que el pensamiento no recae nunca sobre las cosas directamente, sino sobre las ideas que acerca de ellas tenemos. Se trata por tanto, de centrar todos los esfuerzos en determinar qué ideas pueden poseer algún valor de conocimiento, en hallar la idea de la que no pueda albergar duda alguna, por mucho que me lo proponga, que representa fielmente una realidad exterior. Será la propia idea del pensamiento, la del cogito, la única de la que Descartes consigue certeza absoluta. Ahora bien, en cuanto descubre el pensar como acto originario, empujado por una inercia realista de más de dos mil años, lo substancializa, reduce toda la realidad a las ideas, al sujeto pensante, y genera con ello el gran problema de la filosofía idealista: cómo salir de las ideas hacia la realidad a la que éstas apuntan.
Ortega propondrá como solución volver al descubrimiento cartesiano y entenderlo ahora debidamente, en su estricta radicalidad. En opinión del filósofo madrileño, lo que Descartes no acierta a terminar de descubrir, como ya se ha apuntado, por el peso de la tradición realista, es que lo realmente originario, el auténtico dato radical que, bajo ningún concepto se puede poner en dudad, no es ni la cosa en sí ni la idea que de ésta quepa albergar, sino el acto de pensar la cosa misma, el caer en la cuenta que para que haya idea de algo, previamente se tiene que dar ese algo junto con su consideración con su ser pensado como “algo”: "El mundo exterior no existe sin mi pensarlo, pero el mundo exterior es mi pensamiento... somos el mundo y yo. . . el uno con el otro sin posible separación.”
Por tanto, el dato radical del Universo no puede ser el pensamiento, sino el pensamiento y las cosas, el yo con las cosas.
Ahora bien, este dato radical no es una sustancia estática, hierática, que se deje apresar con las categorías de la metafísica tradicional. Su esencial carácter dinámico exige que intentemos apresarla con una nueva terminología, que indaguemos en el lenguaje para dar con aquellas palabras cuya significación nos permitan expresar con propiedad ese dinamismo que presenta la verdad más radical e incontrovertible.
En la lección X de su texto “¿Qué es Filosofía?” Ortega expone las nuevas categorías con las que debe ser apresada esa realidad radical que persigue. Así, la primera palabra que elegirá del lenguaje coloquial para referirse a esa coexistencia radical entre el pensamiento y la cosa pensada, y en torno a la cual girarán todas las demás, será el término “vida”. A través de él, Ortega desea expresar la coexistencia de mi yo con el mundo, pues lo más fundamental, antes que la cosa en sí o la idea de la misma, es el estar yo ahí en relación directa con la cosa que propiciará mi pensamiento. Entre la cosa en sí y mi pensamiento hay una interdependencia, una dependencia recíproca, una correlación, una coexistencia, a la que Ortega se refiere con el término “vida”.
A partir de aquí, expone cuáles son las características más básicas, las nuevas categorías que nos pueden permitir una concepción articulada y más profunda de este dato radical. En ese sentido, Ortega afirmará que el primer atributo esencial que debemos tener en cuenta cuando hablamos de la “vida”, como dato radical, es que ésta consiste en un coexistir del yo junto a la cosa, pero en el que al yo le acontece un enterarse, un darse cuenta, un advertirse, un saberse y comprenderse de que se está ahí con la cosa. Se trata de un encontrarse a sí mismo en el mundo y, en tanto que así se sabe, se advierte en plena relación con la cosa, en plena ocupación con ella, haciéndose cargo de ella y de todos cuantos seres le rodean a ese yo y configuran su mundo circunstancial.
Otra característica que Ortega saca a la luz es el carácter súbito e imprevisto que posee la vida, al encontrarnos con ella de manera inesperada, de forma sobrevenida, sin haberlo elegido, como habiendo sido arrojados a la vida.
Ello conllevará que, al vernos así viviendo y teniéndonos que ocuparnos de lo que nos circunda, deberemos elegir, entre las posibilidades que se nos abran, qué hacer. No podremos evitar hacer uso de nuestra libertad, decidiendo en todo momento qué vamos a elegir, cómo nos vamos a ocupar con lo que propiamente no somos nosotros, pero nos configura y mediatiza irremediablemente. Vivir es un constante decidir qué vamos a ser y, en ese sentido, es también un constante proyectarse en el futuro, con lo que encontramos que el tiempo, en el que transcurre nuestra vida, resulta un atributo inherente a esa realidad radical.
Todas estas nuevas categorías articularán la lógica de esa razón vital, a saber, encontrarse en el mundo, ocuparse, estar arrojado, libertad, proyección en el tiempo, de ese raciovitalismo que Ortega propone como alternativa al racionalismo tradicional, ineficaz a la hora de dar cuenta de la nueva concepción de ser básicamente dinámico que propone el filósofo español.

LA FILOSOFÍA DE JOSÉ ORTEGA Y GASSET EN EL CONTEXTO FILOSÓFICO-ESPAÑOL





Ortega vive con intensidad los principales acontecimientos históricos del siglo XX ( Revolución rusa, 1ª Guerra Mundial, ascenso del nazismo en Alemania y del fascismo en Italia, 2ª GM, división del mundo en dos bloque, etc) y reflexiona sobre ellos.

Al igual que otros intelectuales españoles Ortega pretende europeizar
España, que se había quedado aislada de las grandes corrientes intelectuales
europeas. En nuestro país primaba la filosofía escolástica. Ortega,
estudiante en varias universidades alemanas, introduce nuevos
movimientos como la fenomenología de Husserl, el neokantismo, el
historicismo y el existencialismo.



El panorama intelectual español estaba representado por las siguientes
corrientes:

a.- El regeracionismo: considera que España es una sociedad enferma,
enfermedad agudizada por el desastre del 98, proponiendo como remedio la introducción de una mentalidad científica, el cultivo de la ciencia. Cabe reseñar a Joaquín Costa.

b.- La generación del 98: integrada por Azorín, Pío Baroja, Ganivet,
Machado, Maeztu, Unamuno y Valle-Inclán. Impactados por la crisis del
98 en un primer momento adoptan una actitud radical y revolucionaria,
influidos por el regeneracionismo y la filosofía de Nietzsche.
Posteriormente dan un giro y vuelven la mirada hacia la búsqueda del alma española, centrándose en el estudio de la historia, el paisaje y las
costumbres del pueblo español, pero con una visión pesimista.

c.- La generación del 14: pertenecen a ella Ortega, Marañón y Besteiro.
Proponen un europeísmo que enfrentará a Unamuno (hay que españolizar Europa) y Ortega (hay que europeizar España), una vuelta al mundo de la ciencia y el republicanismo como modelo de estado avanzado.

d.- Escuela de Madrid: surge en torno a la figura de Ortega y a ella pertenecen Julián Marías, Zubiri y María Zambrano

domingo, 24 de abril de 2011

CONTEXTO HISTÓRICO-FILOSÓFICO DE NIETZSCHE



Friedrich Nietzsche (1844-1900), vive en la segunda mitadl del siglo XIX. Ésta es la centuria de la Revolución industrial y del triunfo definitivo de las revoluciones burguesas. Esta época estará marcada por el Capitalismo, el estado burgués y, especialmente en Italia y Alemania, el nacionalismo unificador.
El Capitalismo y el proceso de industrialización suponen el surgimiento de una nueva clase social, el proletariado, y nuevos movimientos políticos relacionados con él, como el marxismo, el anarquismo de Bakunin y diversos socialismos, que conforman la Internacional.
Por último, surgirán dos nuevas potencias europeas, Alemania, al unir Bismarck los diferentes territorios en torno a Prusia, e Italia, al conseguir Cavour su unificación, lo que supone la creación de un nuevo escenario político, en el que Alemania, con intereses expansionistas, intentará arrebatar el dominio mundial a Francia y Gran Bretaña lo que conducirá a una lucha de imperios que culminará, ya en el siglo XX, en la I Guerra Mundial.
El siglo XIX comienza con el Romanticismo y su exaltación de la libertad y la subjetividad frente a las reglas clásicas y el racionalismo filosófico.
La Ciencia alcanza cotas insospechadas de progreso y pasará a ser considerada en el ideal positivista como la panacea de todos los males. Igualmente, la Teoría de la Evolución supondrá una revolución cultural que incluso influirá en el debate político y social, tan vigente en esta época.
La filosofía de esta época comienza con el Idealismo de Hegel quien a través de su idea de Dialéctica tendrá una enorme influencia en el pensamiento filosófico de Marx. Igualmente, y coetáneo a Hegel, aparece la figura de Schopenhauer quien a través de su Irracionalismo y su idea de Voluntad influirá grandemente en la obra de Nietzsche. Surgirá también el pensamiento de Kierkegaard, en Dinamarca, que será a su vez el precursor del Existencialismo del siglo XX. Por otra parte, la filosofía positivista de Comte, en Francia, basada en el auge de las Ciencias y el método científico, tendrá un enorme auge en el pensamiento filosófico y transformará la teoría social creando una nueva ciencia, la sociología.
Así, la filosofía del siglo XIX pretenderá tratar e influir en el mundo real y provocará una crisis de valores, a la que no es ajeno Nietzsche, que conducirá a nuevas formas de pensamiento.
Las obras más destacadas de este pensador serán El Origen de la Tragedia, Más allá del Bien y del Mal, la Genealogía de la Moral, Sobre Verdad y Mentira en sentido extramoral y Así hablo Zaratustra.

El fragmento que comentamos pertenece a ….

lunes, 11 de abril de 2011

EXPLICACIÓN DEL TEXTO "SOBRE VERDAD Y MENTIRA EN SENTIDO EXTRAMORAL" Y CUESTIONES


EXPLICACIÓN DEL TEXTO Párrafo 1: Tradicionalmente, el hombre ha venido siendo considerado como animal racional. Lo que al hombre le hace hombre es su entendimiento, su raciocinio, su capacidad de conocimiento intelectual. Esto es lo que le ha hecho creerse un ser superior y con un destino diferente, sobrenatural. Sin embargo, Nietzsche considera que esa capacidad tiene una importancia insignificante; que no es causa para sentirse por ello superior a nada. Al contrario, el conocimiento se presenta estéril, caduco, sombrío, arbitrario, lastimoso. No supone ningún avance, ninguna ventaja, ningún privilegio. El hombre peca de lo mismo que podría pecar una mosca: creerse el centro del mundo. Y el que más peca es el filósofo, el más soberbio de todos los hombres, el que más importancia concede al hecho del conocimiento, el que, paradójicamente, más errado se halla. Párrafo 2: el intelecto, recurso de los seres más infelices, delicados y efímeros, nos conduce al engaño de pensar que tiene una gran importancia, que es lo más importante, lo que concede sentido a la existencia humana. Es a lo que se aferran pensando que de ello depende su supervivencia; pero se trata de una supervivencia efímera y miserable. Párrafo 3: el intelecto le permite al hombre fingir que ha accedido a la verdad, hace ver que ha encontrado la verdad, cuando evidentemente no es así. Pero ello le permite la supervivencia. Una supervivencia propia de un ser débil, inerme, que, como el camaleón, sólo le sirve para camuflarse con la verdad, hacer ver que ha accedido a ella cuando, por el contrario, de lo único que se trata es de engaño, adulación, mentira, fraude, imitación., vivir del brillo ajeno, enmascaramiento, convencionalismo, encubrimiento, escenificación. No se trata, en absoluto, de una búsqueda desinteresada de la verdad. Por el contrario, se trata de contentarse con lo que, por definición, no puede ser verdad, con ilusiones y ensueños, con puras apariencias reducidas a meras “formas”. En el fondo, lo que sustenta es presunta búsqueda desinteresada de la verdad es la crueldad, codicia, la insaciabilidad, el instinto asesino. El intelecto le oculta esa realidad hasta el punto que de hacerle creer, de llevarle al engaño extremo, que busca la verdad por sí misma. Párrafo 4: es a través del lenguaje como el engaño queda institucionalizado. A través del lenguaje se hace aparecer lo irreal como real al determinar una designación uniformemente válida y obligatoria. Ahora bien, ¿cuál es el origen del lenguaje, de este engaño lingüístico? Párrafo 5: Según Nietzsche, el hombre ha olvidado el origen del lenguaje. Las palabras en su origen, tenían un sentido metafórico, se referían a las realidades metafóricamente con una pretensión evocadora. No es ni posible ni lo que se deseaba, en el uso del lenguaje, acceder, ofrecer una representación fiel y exacta de aquello a lo que se refiere. Lo más que se busca es expresar la relación entablada con respecto a lo referido y ello a través de un instrumento, la palabra, que en nada se aproxima a lo que se refiere. Adquiere por ello, un valor metafórico, que no persigue sacara a la luz esencia alguna. Esto se ha olvidado y el uso cotidiano de las palabras se realiza en la creencia de que a través de las palabras, llegamos a la cosa en sí: en ello consiste el engaño del intelecto. Párrafo 6: Los conceptos, la otra cara de las palabras, en los que éstas se fundamentan, se forman a base de omitir las peculiaridades individuales, dando pie a una representación formal de algo que, realmente, no tiene existencia, pues en su naturaleza sólo existe lo individual. Ello nos propicia una clasificación de la realidad arbitraria y traicionera. Párrafo 7: la verdad ha quedado reducida a estas palabras y a estos conceptos que ignoran por completo su génesis, un movimiento de la metáfora evocadora al concepto representativo. Párrafo 8: para Nietzsche, el olvido del origen metafórico de las palabras, el asumir la creencia de que éstas se fundamentan en conceptos representativos, acabará conllevando que aquél concepto que se muestre como un representante fiel, será un concepto verdadero y deseado, frente a aquél otro que no patentice tal representación y, por tanto, resulta falso, equívoco, ambiguo e, incluso, mentiroso. Ello adquirirá pronto una connotación moral, que conllevará que la verdad sea moralmente deseada, mientras que, en la misma medida, es repudiada la mentira. Cuanto más puro sea el ejercicio racional mayor capacidad de representativa encerrará el concepto; en consecuencia, cuanto más se aleje el hombre de la razón, más se entenderá que se habrá alejado del caos y de lo irreal. El hombre, en tanto que hombre, apuesta por la razón y da la espalda a la intuición y a la metáfora. Se erige así todo un edificio conceptual jerarquizado, rígido, estable, regular. El mundo se humaniza y queda establecido a la medida de los hombres. Párrafo 9: el hombre se oculta, en tanto que ha olvidado su radical esencia como sujeto creador. Ello le permite aferrarse a un mundo de imágienes representativas y le concede paz y estabilidad. Sin embargo, Nietasche defenderá que, de manera radical, entre el hombre, sujeto, y las realidad, cosas, objetos, no hay una relación cognoscitiva, sino estética. Párrafo 10: el planteamiento kantiano del conocimiento se fundamenta en última instancia, en el origen metafórico de los conceptos.



PREGUNTAS SOBRE EL TEXTO


¿Por qué dirá Nietzsche que el filósofo es el más soberbio de los hombres?


¿Por qué dirá Nietzsche que el efecto más general del conocimiento es el engaño?


¿Cómo define Nietzsche aquí el intelecto y por qué?


¿Por qué el hombre aceptará una verdad que no es verdad, que es un engaño?


¿Qué problema conlleva el uso del lenguaje y qué consecuencias filosóficas tiene?


¿Cómo se originan los conceptos y cuál será su problema? ¿En qué deriva la verdad?


Explica de dónde procede, según Nietzsche, el impuso hacia la verdad


¿Por qué considera Nietzsche que el hombre es un “sujeto artísticamente creador”?